Implantes dentales: cuándo dar el paso definitivo
1 de octubre de 20267 min de lectura

Implantes dentales: cuándo dar el paso definitivo

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SYA Ortodoncia Dental Spa

Equipo clínico

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A veces la pérdida de un diente llega después de mucho tiempo intentando salvarlo. Otras veces ocurre de forma inesperada: una fractura, una infección, un traumatismo o una pieza que ya no puede recuperarse. Y también hay personas que llegan a la edad adulta conservando un diente de leche, porque el definitivo que debía sustituirlo nunca llegó a desarrollarse.

Sea cual sea el origen, al principio puede parecer que no pasa nada. Si el hueco no se ve demasiado o el diente temporal sigue cumpliendo su función, es fácil pensar que no hay prisa.

Pero cada caso necesita una valoración diferente.

Cuando falta un diente, la boca se adapta

Los dientes no funcionan de forma aislada. Forman parte de un conjunto en el que cada pieza contribuye a mantener la mordida, la masticación y el equilibrio de la boca.

Cuando se pierde un diente y queda un espacio, las piezas vecinas pueden desplazarse progresivamente y también pueden producirse cambios en el hueso que sostenía esa pieza.

Por eso, sustituir un diente perdido no es únicamente una cuestión estética. También puede ayudar a recuperar función, estabilidad y salud bucodental.

¿Implante para el diente que nunca existió?

Sí, cabe la posibilidad. En algunas personas, uno o varios dientes permanentes no llegan a desarrollarse. Es lo que se conoce como agenesia dental. Cuando sucede, el diente de leche puede permanecer en la boca durante muchos años, incluso en la edad adulta.

Y esto no significa necesariamente que haya que extraerlo.

Si está sano, estable y cumple correctamente su función, puede mantenerse y controlarse mediante revisiones. Sin embargo, con el tiempo, algunos dientes temporales pueden desgastarse, perder estabilidad o dejar de ser funcionales.

Cuando ya no pueden conservarse, el implante dental puede ser una de las alternativas para sustituirlos, siempre después de estudiar el hueso, la encía, la mordida y la posición del resto de dientes.

El implante es sustituir algo más que el diente

Un implante dental es una pieza, generalmente de titanio, que se coloca en el hueso y actúa como una raíz artificial. Sobre ella se coloca posteriormente una corona diseñada para recuperar tanto la estética como la función del diente perdido.

Una de sus ventajas es que permite sustituir una pieza de forma fija sin tener que apoyarse necesariamente en los dientes vecinos. El objetivo no es simplemente cubrir un hueco, sino conseguir que esa zona vuelva a integrarse correctamente en el funcionamiento de toda la boca.

Cada boca necesita su propio plan

No existe un tratamiento idéntico para todos los pacientes. Antes de colocar un implante es necesario estudiar el estado de las encías, la cantidad y calidad del hueso, la mordida y la salud bucodental general.

Hay pacientes que pueden colocarse un implante poco después de perder una pieza. En otros casos es preferible esperar a que la zona cicatrice.

Y si han pasado años desde la pérdida del diente, puede ser necesario valorar previamente si existe suficiente hueso para realizar el tratamiento. Por eso, en implantología, el diagnóstico y la planificación son tan importantes como la propia intervención.

Un proceso pensado para durar

La colocación del implante se realiza habitualmente con anestesia local. Después pueden aparecer algunas molestias o inflamación durante los primeros días, que normalmente se controlan siguiendo las indicaciones del odontólogo.

Una vez colocado comienza la osteointegración, el proceso por el que el implante se integra progresivamente en el hueso. Después podrá colocarse la corona definitiva.

Y ahí no termina el tratamiento: los implantes también necesitan una buena higiene diaria y revisiones periódicas para mantener sanos los tejidos que los rodean.

La importancia de valorar antes de decidir

No todas las ausencias dentales necesitan la misma solución y no todo diente de leche que permanece en la edad adulta debe sustituirse. La clave está en saber qué está ocurriendo en esa boca concreta y cómo puede evolucionar con el tiempo.

Si has perdido un diente, conservas todavía una pieza de leche o sabes que algún diente definitivo nunca llegó a salir, una valoración profesional permitirá conocer qué opciones existen y si realmente es necesario intervenir.

En SYA Ortodoncia Dental Spa estudiamos cada caso de forma individual para encontrar la solución más adecuada para recuperar, o conservar, la funcionalidad y el equilibrio de la sonrisa.

¿Te falta una pieza dental o conservas todavía un diente de leche? En SYA podemos estudiar tu caso y explicarte qué opciones existen antes de decidir el tratamiento.

Resolvemos las dudas más habituales

Preguntas frecuentes

Lo ideal es valorarlo pronto, aunque la decisión depende de cada caso. Cuando falta una pieza, las dientes vecinos pueden desplazarse y el hueso puede cambiar. Una valoración profesional permite saber si conviene colocar el implante de inmediato o esperar a que la zona cicatrice.

La agenesia dental es la ausencia de uno o varios dientes permanentes, que nunca llegan a desarrollarse. El diente de leche puede permanecer muchos años en la boca. Si está sano y cumple su función, puede mantenerse con revisiones; si deja de ser funcional, el implante puede ser una alternativa.

La colocación se realiza habitualmente con anestesia local. Durante los primeros días pueden aparecer molestias o inflamación leves, que se controlan siguiendo las indicaciones del odontólogo.

Tras colocarse, el implante se integra en el hueso mediante la osteointegración y después se coloca la corona definitiva. Con una buena higiene diaria y revisiones periódicas, un implante puede durar muchos años.

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